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viernes, 23 de noviembre de 2012

El Yoga, un excelente auxiliar para combatir la depresión




“La clave para ser feliz mora en el interior de cada quien.” 
(Jesucristo).
“La felicidad  no depende de las circunstancias externas, sí no de la actitud que tomamos ante ellas.” (K.D).


Desde la antigüedad, en todas las grandes culturas  se conoce la influencia electromagnética de los astros sobre la tierra y los seres humanos. Por ejemplo es bien sabido que en luna llena la marea sube, y sí nuestro cuerpo físico es 80% de agua, también sufre cambios enormes a tal grado que en esos  días el índice de violencia suicidios, etc.., aumenta considerablemente.
El fin de año coincide con el solsticio de invierno, momento en que la tierra se halla más alejada del sol, en su órbita elíptica, y por tanto menos luz (sinónimo de paz, amor y sabiduría) llega a nuestro planeta; Es por ello que en estas épocas  aumenta el número de suicidios, y la depresión de las personas alcanza su mayor expresión.

La depresión es un transtorno psicológico  o psiquiátrico del estado de ánimo   y su síntoma más habitual es el abatimiento e infelicidad, que puede ser  transitorio o permanente y altera fundamentalmente las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales.

Afectivo que disminuye el rendimiento de las actividades habituales. Su origen es multifactorial, entre los que destaca el estrés, experiencias desafortunadas e incluso algunos factores genéticos, condicionamientos educativos y la influencia electromagnética de los astros.


El yoga es una medicina preventiva que ayuda al ser humano a ser más consciente de sus estados emocionales, mentales y físicos. En este sentido el Raja yoga o yoga de la meditación es un excelente medio para prevenir y combatir la depresión; La meditación es la práctica más benéfica, accesible y eficaz que tenemos a nuestro alcanze para mejorar nuestro bienestar, sinónimo de felicidad, al transformar los niveles  de vibración,  desde los más densos como son la depresión, la ira, etc.. y hasta los más sutiles como la paz, amor y armonía. Su práctica ayuda a la producción de neurotransmisores, y específicamente la Oxitocina , al estimular la corteza cerebral.

Científicamente ha sido demostrado que la meditación aumenta considerablemente estas substancias bioquímicas neuronales, mediante un proceso que actualmente se denomina  bio-feedback, se ha comprobado la capacidad de modificar el cerebro por medio de pensamientos que elegimos conscientemente. Al igual que los músculos se estimulan con la actividad, en las zonas del cerebro sucede lo mismo: a mayor cantidad de pensamientos positivos hay una mayor estimulación de la corteza cerebral, donde se producen los neurotransmisores de la felicidad, la paz y la armonía: las endorfinas, la substancia P, etc… y sobre todo , se ha demostrado que a nivel de la glándula timo, está se expande físicamente con pensamientos y actitudes positivas y sucede lo contrario con actitudes negativas.
Psicosomáticamente la depresión es interpretada como  agresión contra uno mismo en forma de pena reprimida; Y se resuelve mediante la reconciliación con el ritmo de vida, para encontrar la luz en medio de la obscuridad (Ruedediger Oahlk).

 Existen varias  técnicas de meditación, pero todas ellas se dividen en dos grupos: Esta clasificación corresponde a la anatomía cerebral: la meditación activa es un proceso de razonamiento profundo para ubicar la causa primera de las cosas; en este caso de la depresión. El razonamiento, el análisis, etc…es la actividad cerebral del hemisferio izquierdo, de polaridad positiva, activa y masculina.
La meditación pasiva es la relajación de la mente a través de la contemplación que consiste en “dejar la mente en blanco”, o la repetición de mantras que nos permiten captar niveles sutiles de energía, más allá de la percepción sensorial ordinaria .La meditación activa nos hace conscientes de nuestras motivaciones y reacciones, y nos ayuda a transformar la realidad individual a través del uso de nuestra voluntad, libertad y libre albedrio.
Por todo ello el Raja yoga o meditación nos ayuda a reducir, prevenir o eliminar los factores que desembocan en depresión.





martes, 23 de octubre de 2012

Sobre la devoción o el camino del Bhakti yoga.


Todos los seres humanos tenemos la necesidad de encontrar el paraíso perdido, retornar al origen, sentirnos protegidos por un ser superior… De hecho el homo hábilis se transformó en homo sapiens en el momento que al buscar explicaciones para estructurar una cosmovisión donde las incógnitas se resuelvan. En todos los tiempos y en todas las culturas el pensamiento mágico-religioso determina la forma de vida de un pueblo, su cultura y su cosmovisión.

El ser humano tiene la necesidad de  refugiarse en la 
espiritualidad, para que en medio del  mundo exterior 
encuentre un espacio íntimo de recogimiento
La práctica de la espiritualidad le da un valor trascendental a nuestra existencia y ese andar por los senderos de la vida son caminos para alcanzar la unidad con el ser supremo, tal y como cada uno le concibe. Por el contrario una vida sin un sustento espiritual, pierde sentido de inmediato o carece de él, y busca otras formas de llenar ese vacío a través de compulsiones o adicciones. 

El humano no sólo es un cuerpo físico, y por lo tanto no es únicamente satisfaciendo la necesidad de comida y abrigo, como alcanza la armonía. Somos seres sociales, intelectuales y espirituales. Cuando estos diversos aspectos que conforman la vida humana no están satisfechos, existe una completa desarmonía. 

La salud es armonía y la carencia de ella conduce a la enfermedad física, emocional, mental, social o espiritual; si este último aspecto no está satisfecho, los demás elementos, carecen de sentido, de ahí que Jesús dice claramente: “No sólo de pan vive el hombre…” 

En la disciplina del yoga, este aspecto se cubre con la práctica del Bhakti yoga o yoga devocional, donde independientemente de la religión que profesemos, nos acercaremos a la divinidad a través de ritos, oraciones, ceremonias, etc., y sobre todo con la meditación.

La oración es dialogar con la divinidad, y meditar es en cambio, integrarte a ella. Pero es necesario comprender la gran diferencia entre rezar y orar; Rezar es únicamente repetir una oración creada por otra persona cuyas circunstancias le llevaron a estructurar ese dialogo devocional con la divinidad, tal y como él le concebía. Orar es, por el contrario, establecer un dialogo íntimo entre nuestra esencia divina y la divinidad misma, tal y como cada uno le conciba, para encontrar respuestas y un aliciente en momentos específicos de nuestra vida. Por ello no tiene el mismo valor el rezo que la oración, pues rezar es, analógicamente, usar un parlamento escrito, tal como lo hace un actor que se escuda de palabras ajenas para manifestar sus propias emociones.

Y para multiplicar el efecto de la oración lo mejor sería meditar profundamente hasta sentir la unidad indisoluble entre la Divinidad y nuestra esencia divina, para así establecer la oración como un dialogo trascendente que nos ayude a encontrar la paz y la armonía que buscamos siempre. 
Meditar profundamente hasta sentir la unidad 
indisoluble entre la Divinidad y nuestra 
esencia divina.

Uno de los problemas fundamentales de la devoción popular, es desde mi muy particular punto de vista, que los creyentes sólo buscan el refugio divino cuando sienten desolación, dolor o angustia por las circunstancias que atraviesan, y es entonces cuando se hace uso de La Divinidad. Por ello es fundamental tener siempre presente que “Dios no es un bote de basura donde arrojemos el dolor “(K.D.) Es fundamental recordar la trascendencia de la siguiente frase: “No le digas a Dios que tienes grandes problemas. Dile a tus problemas que tienes un gran Dios”, y sobretodo y ante todo, recordar que sí Dios está en todas partes, está siempre presente como tu propia esencia divina. Mantener clara esta convicción nos ayuda a sostenernos en los triunfos y en la derrota, tanto en la angustia como en los momentos de dicha… así pues el reconocimiento de nuestra esencia divina será la mano que nos guie y sostenga en todo momento y en todo lugar. Recordar que la divinidad está en todas partes nos hará encontrar a Dios en cada flor.