miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Cuál es la diferencia entre religión y espiritualidad?

RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD.



Introducción.


Es cierto que hay distinciones válidas entre las dos, pero también hay una serie de distinciones problemáticas que a menudo e innecesariamente dividen los dos campos de pensamiento.

Uno de los problemas principales con los intentos de separar la religión de la espiritualidad es que la primera está cargada con todo lo negativo mientras que la segunda es exaltada con todo lo positivo.

Espiritualidad y religión se complementan pero no se confunden.


El desafío es reducir la distancia entre religión y espiritualidad, y cuidar de no abrazar una religión vacía de espiritualidad ni una espiritualidad solipsista, indiferente a las religiones.

La espiritualidad  debiera ser la puerta de entrada a las religiones. (religare).  Antes de pertenecer a una  religión sería mejor que ésta procurara  la experiencia de lo divino através de enseñar  a orar y a meditar con total conciencia para penetrar el sentido esóterico de los textos sagrados , de modo que las  religiones sean  "modulaciones" o formas (mentales) específicas de aquella filosofía original  de donde provienen.


Ni las personas ni los grupos humanos pueden soportar por mucho tiempo el vacío existencial. En un primer momento, quizás se eche mano de la compensación y de la "distracción", pero la insatisfacción creciente desencadenará una actitud de búsqueda de la plenitud presentida: es la búsqueda espiritual. Algo así parece estar sucediendo entre nosotros. A ojos de muchos analistas, resulta innegable que, en nuestro medio sociocultural, nos hallamos frente a un creciente resurgir de la espiritualidad. Y que dicho resurgir corre paralelo a un no menos evidente declive de la religión institucional. Hasta el punto de que, según ellos, nos encontraríamos ante el umbral de una etapa transreligiosa, transconfesional y postcristiana.

 La sociedad efímera necesita recuperar consistencia, solidificar la columna vertebral con valores que la reconstruya con solidez. Este proceso no es monopolio de las religiones establecidas. Está siendo asumido por movimientos sociales muy diferentes
.

Qué es espiritualidad


Cuando se habla de "espiritualidad" desde una opción religiosa es inevitable que sea comprendida y explicada a partir de la perspectiva de la propia religión, a la que se le asignará un estatus superior.

Como consecuencia de este modo de hacer ,se le ha sobreimpuesto a la espiritualidad  el corsé de la


 "espiritualidad" es  una palabra que ha sido víctima de una doble confusión: el pensamiento dualista que contraponía espíritu a materia, alma a cuerpo, y la reducción de la espiritualidad a la religión.


Etimologicamente  en la Biblia hebrea, el espíritu presenta forma femenina: es "la Ruaj", la brisa, ("aleteo" de Dios sobre las aguas, soplo,aliento, soplo, viento, respiración, fuerza, fuego...,) con nombre femenino que habla de maternidad y de ternura, de vitalidad y de caricia.

Con la traducción latina (Spiritus), el Espíritu se hizo masculino, y así ha llegado hasta nuestras lenguas modernas. Si algo tienen en común todos esos nombres es que remiten a la intuición de un "principio vital" o "latido" , en cuanto Dinamismo de Vida.

Conclusión:

Analogía:

Hay dos imágenes que se suelen utilizar habitualmente para hablar de la relación entre ambas: la del vaso y el agua, o la del mapa y el territorio. La espiritualidad es el agua que necesitamos si queremos vivir y crecer; la religión es el vaso que contiene el agua. La espiritualidad es el territorio último que anhelamos, porque constituye nuestra identidad más profunda; la religión es el mapa que quiere orientar hacia él.
Cuando se vive al servicio dela espiritualidad  la religión constituye un medio de transporte  –en palabras de Ken Wilber- que facilita la conexión con la dimensión espiritual: es el vaso que proporciona el acceso al agua; el mapa que baliza el camino hacia el territorio.

Sin embargo, cuando la religión se absolutiza, todo se desencaja. Lo que no es sino un medio, se arroga cualidad de fin último, haciendo que todo gire en torno a ella. Se hacen presentes el dogmatismo y la exclusión. En esa misma medida, la persona religiosa proyecta en la religión la seguridad con la que sueña. Quizás no esté de más señalar que esa tendencia a la absolutización constituye una característica del modo de funcionar de nuestra mente. Es consecuencia de la propia limitación de la misma y va de la mano de la necesidad psicológica de seguridad.

 Entre religión y espiritualidad no tiene por qué haber enfrentamiento, así como tampoco identificación.
Esta afirmación conlleva dos conclusiones inmediatas: por un lado,

1.- una religión conscientemente alentada por la espiritualidad resulta beneficiosa y eficaz.
2.- la afirmación de la no-identificación entre ambas permite reconocer la existencia de una espiritualidad laica o incluso atea.

Así como se genera la inteligencia emocional también

  ¡Es posible crear  una inteligencia espiritual ¡

La inteligencia espiritual dotaría a las personas de las siguientes capacidades:
• capacidad de reconocer, nombrar y dar respuesta a las necesidades espirituales;
• capacidad de trascender la mente y el yo: somos más que la mente;
• capacidad de separar la conciencia de los pensamientos;
• capacidad de percibir la dimensión profunda de lo real;
• capacidad de percibir y vivir la Unidad (No-dualidad) que somos.
Conclusión

El sueño es que, en el siglo XXI, se reconozca la dimensión espiritual (transpersonal) de la vida humana, con todo lo que ello implica a todos los niveles. Porque negar o no tener en cuenta la dimensión espiritual es reducir al ser humano, olvidando precisamente aquello que lo constituye en su verdad última. El cultivo de la auténtica espiritualidad no es una huida del mundo real; no es tampoco la adhesión a una confesión religiosa, a unas creencias o dogmas.

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